Nuestro trabajo
Proceso de elaboración
TRABAJO VIVO
Desde 1985, Martínez Lacuesta ha conocido dos cambios de siglo sabiendo adaptar su trabajo a los nuevos tiempos y acumulando la sabiduría que dan los años.

Hoy, esa sabiduría es puesta en práctica por nuestros trabajadores, que realizan un proceso de elaboración cuidado y experto que, junto con las mejores uvas de La Rioja, imprimen calidad y carácter a nuestros vinos y vermuts.

 

En las mejores manos
El trabajo de manos expertas y la dedicación son los dos factores esenciales para elaborar los mejores caldos.

El proceso de elaboración comienza en el campo, durante el invierno, cuando se realiza la poda de sarmientos de nuestras viñas. En primavera se lleva a cabo la espergura o la eliminación de los brotes del tronco de la vid. Octubre es el mes de la vendimia, cuando se recoge el fruto del trabajo de todo el año.

Calidez y gravedad
El mosto aumenta de temperatura durante la fermentación, desprendiendo burbujas gaseosas.

En invierno comienzan los trasiegos, que limpian el primer vino. Este cambio del vino de una barrica a otra se realiza por gravedad, sin bombas de succión, para favorecer una suerte de filtrado y aireación naturales.

Bajo la tierra
Los caldos permanecen varios años de crianza a trece grados de temperatura.

Tras la fermentación maloláctica comienza el proceso de envejecimiento en nuestra sala de casi 6000 metros cuadrados, que alberga unas 7000 barricas de roble (90% americano, 10% francés), nuestra seña de identidad.

Matices a medida
En Martínez Lacuesta medimos cuidadosamente los tiempos de crianza en barrica, por lo que tras la clarificación, el vino llega al embotellado con un número limitado de trasiegos.

Como resultado, los matices adquiridos por el roble se unen a los sabores primarios de la fruta y a las notas características de las variedades de uva. La crianza en botella conseguirá redondear los vinos. Estos procesos se pueden seguir en vivo visitando nuestra bodega.