La Bodega

LA EMOCIÓN DE UNA HISTORIA CENTENARIA

Elaboración

La Bodega cuenta con dos zonas de elaboración diferenciadas.

La primera, equipada con 25 depósitos troncocónicos de inoxidable de 35.000 kgs., más otros 4 de 70.000, recibe las uvas en remolques de 3.000/5.000 kgs. Todos los depósitos cuentan con dispositivos automatizados de refrigeración, auto-remontado y auto-vaciado. Una vez encubado el depósito, se realizan maceraciones en frío de 3-4 días para extraer aromas y materia colorante. En algunos depósitos cuyos vinos lo requieren se hacen maceraciones posteriores a la fermentación alcohólica. El total de días hasta el descube y posterior prensado pueden ser desde 18 días hasta 23-24 días. La capacidad total de elaboración en esta zona es de 1,4 millones de kgs.

La segunda zona de elaboración está equipada con 14 tinas de roble americano y francés (50%), más otras dos de acero inoxidable. Todas ellas tienen una capacidad de 10.000 kgs. Las uvas, cuya procedencia ha sido previamente decidida, llegan a la Bodega en remolques con 180 cajas de 16 kgs. La descarga de las uvas se efectúa en una cinta de selección para su limpieza y, tras un suave y cuidadoso despalillado, se van llenando las tinas con unos 8.500 kgs. El proceso de fermentación alcohólica es más artesano dado que la tecnología en esta zona sigue siendo la del buen hacer de nuestro bodeguero y nuestros empleados. Remontados y vaciado se hacen utilizando las técnicas de nuestros padres y abuelos para conseguir resultados magníficos en nuestros vinos especiales.

Estos procesos se pueden seguir en vivo visitando nuestra bodega. Una experiencia que deja un recuerdo penetrante y un poso persistente. Como el vino.

Crianza en roble

Tras la fermentación maloláctica de nuestros vinos tintos, bien en depósitos de inoxidable, en tinas de roble o directamente en barricas, comienza el proceso de envejecimiento.

Nuestra espectacular sala de crianza alberga unas 8.000 barricas de roble (90% americano y 10% francés). En ella, reposan siguiendo el patrón tradicional de apilado una a una, a cinco alturas y sujetas con cuatro cuñas. Esta disposición es necesaria para su trasiega.

Una labor esencial: La trasiega artesanal

En invierno comienzan los trasiegos, que limpian el primer vino. El proceso consiste en el cambio del contenido de vino de una barrica a otra. Esta labor se realiza por gravedad, sin utilizar ninguna bomba de succión.

Con ello se consigue un filtrado natural, ya que los posos acumulados en la barrica quedan en ella, y una aireación natural, que permite que nuestros vinos “respiren”.