Crianza tradicional

Tras la fermentación maloláctica de nuestros vinos tintos (en depósitos de inoxidable, en tinas de roble o, directamente, en barricas) comienza el proceso de envejecimiento.
Nuestra espectacular Sala de casi 6.000 m2, alberga unas 7.000 barricas de roble (90% americano, 10% francés). En ella, reposan siguiendo el patrón tradicional de apilado una a una a cinco alturas y sujetas con cuatro cuñas.
Ello es necesario para su trasiega, proceso que consiste en el cambio del contenido de vino de una barrica a otra. Esta labor se realiza sin utilizar ninguna bomba de succión, sino por gravedad. El vaciado de una barrica y consiguiente llenado de la de destino lleva unos 14 minutos. Con ello conseguimos, de una parte, una suerte de filtrado natural, toda vez que los posos o sedimentos que la barrica ha ido acumulando durante el periodo de estancia del vino en la misma, quedan en ella y, de otra, una aireación natural que permite que nuestros vinos “respiren”.
Las trasiegas se realizan, al principio, cada seis meses y, a medida que un vino va envejeciendo, se retrasan hasta los ocho ó diez meses.
Finalizado el periodo de envejecimiento del vino en barrica, previa clarificación del mismo, comienza su necesaria crianza en botella que conseguirá “redondearlo”.


